Historia

LA ASOCIACIÓN DE LOS DEVOTOS DE MARÍA AUXILIADORA
Organizador nato, Don Bosco no dejaba a la sola devoción espontánea el culto a María Auxiliadora. Le daba estabilidad con una Asociación que de Ella tomaba el nombre. Los testimonios directos han visto en esta institución una de las iniciativas más queridas por Don Bosco y de mayor resonancia después de las dos Congregaciones religiosas y de la Asociación de los cooperadores 91.

Él mismo trazaba sus orígenes en el fascículo Asociación de los Devotos de María Auxiliadora canónicamente erigida en la Iglesia dedicada a Ella en Turín con informes históricos sobre este título, por el sacerdote Juan Bosco 92. A continuación de la presentación Al lector, algunos capitulitos recordaban la historia del título Auxiliadora, desde la Biblia a la batalla de Lepanto (1571), a la liberación de Viena en 1683 y, finalmente, a la institución de la fiesta por parte de Pío VII en 1814 93. Breves páginas estaban dedicadas a la Devoción a María Auxiliadora en Mónaco y en Turín y a los favores espirituales concedidos por Pío IX al santuario de Turín 94. Seguían documentos referentes a la aprobación canónica de la Asociación. El primero era de abril de 1869, la Súplica de Don Bosco al arzobispo de Turín, “para la aprobación canónica de la Asociación”. En  ella rogaba “tomar en benigna consideración” el “piadoso proyecto” y examinar los Estatutos y – profesando la habitual ilimitada disponibilidad – “añadir, suprimir, cambiar” cuanto considerase oportuno, “con todas las cláusulas", lo que "considerase más oportuno para promover las glorias de la Augusta Reina del Cielo y el bien de las almas”.  La aprobación de Mons. Riccardi del 18 de abril era benévola y generosa, en sintonía con el breve del 16 de marzo con el que Pío IX había concedido a la Asociación que estaba para erigirse amplias indulgencias válidas por diez años 95. La última parte del fascículo contenía el texto del estatuto, una larga serie de oraciones y prácticas devotas con la indicación de las relativas indulgencias, una breve catequesis De las indulgencias en general, el decreto del 22 de mayo de 1868, con el que Pío IX concedía la indulgencia plenaria a todos los que "religiosamente" hubieran visitado “la iglesia dedicada en Turín a María Virgen Inmaculada bajo el título de María Auxiliadora, en la fiesta titular de la misma iglesia o en uno de los días precedentes" 96.

Como solía decir en la presentación de documentos importantes, Don Bosco atribuía el origen de la Asociación a "insistentes peticiones", provenientes "de todas las partes y de personas de toda edad y de toda condición” durante y después de la construcción y la consagración de la iglesia. Se pensaba en asociados “que unidos en el mismo espíritu de oración y de piedad obsequiaran a la gran Madre del Salvador invocada con el hermoso título de Auxilio de los Cristianos”97.

También en esta circunstancia Don Bosco redactaba velozmente los estatutos que no eran una obra maestra de organicidad doctrinal y jurídica, pero brillaban por su inmediatez y practicidad. Volvía a aparecer el estrecho vínculo que ordinariamente él establecía entre la devoción a María SS. y a Jesús presente en el SS. Sacramento de la Eucaaristía. La materia estaba dividida en tres títulos, el primero sin encabezamiento: el fin y los medios, las ventajas espirituales, la aceptación. La inscripción estaba abierta a todos sin condiciones particulaes (Aceptación, art. 1-3)98. A los asociados se les proponían los siguientes fines: el celo para crecer en la piedad, la espiritualidad, el culto: "promover las glorias de la divina Madre del Salvador" (art. 1); "difundir la devoción a la Bienaventurada Virgen y la veneración a Jesús Sacramentado” (art. 2), procurando "con las palabras, con el consejo, con las obras y con la autoridad promover el decoro y la devoción en las novenas, fiestas y solemnidades que a lo largo del año se celebran en honor de la B. V. María y del  SS. Sacramento” (art. 3); además, favorecer "la difusión de buenos libros, imágenes, medallas, libritos, intervenir y recomendar  la participación en las Procesiones en honor de María SS. y del SS. Sacramento, la Comunión frecuente, la asistencia a la Santa Misa, el acompañamiento del Viático” (art. 4); tomarse “el máximo cuidado sobre sí y sobre las personas" "dependientes, para  impedir la blasfemia y cualquiera otra conversación contraria a la religión y por cuanto dependa de ellos quitar cualquier obstáculo que pueda impedir la santificación de los días festivos” (art. 5). Los medios llevaban a una intensa vida de piedad personal: "Acercarse a la santa Confesión y Comunión cada quince días o una vez al mes y oír cada día la santa Misa con tal que las obligaciones del propio estado lo permitan" (art. 6); se sugerían, a los simples fieles, jaculatorias apropiadas en la mañana y en la noche, y, a los sacerdotes, la intención de rezar en la santa Misa por todos los Agregados a esta piadosa Asociación: "Estas oraciones - subrayaba – servirán de vínculo para unir a todos los asociados en un solo corazón y una sola alma para rendir el honor debido a Jesús oculto en la santa Eucaristía y a su augusta Madre, participar de todas las obras de piedad que hará todo Asociado” (art. 7)99. Al crecimiento espiritual de los asociados, al "hacer comunión de todas las obras buenas”, de oraciones y de indulgencias, proveían con abundancia también los ocho artículos con el título Ventajas espirituales.100

Para una mayor difusión de la Asociación Don Bosco obtuvo su erección como Archocofradía, con la facultad de agregarse asociaciones semejantes ya existentes o por erigirse. La concedía Pío IX con el breve Sodalitia Fidelium del 5 de abril de 1870, pero que limitaba la facultad de agregación a la archidiócesis de Turín. Con sucesivo breve Expositum Nobis del 2 de marzo de 1877 la facultad se extendía a todas las diócesis del Piamonte. Después de la muerte de Don Bosco, León XIII, primero con el breve Admotae Nobis preces del 25 de junio de 1889, concedía la facultad de agregación de todas las asociaciones semejantes "erigidas o por erirgirse en cualquier iglesia u oratorio público pertenecientes a la Sociedad salesiana y donde se encuentren”; luego, con el breve Cum multa del 19 de enero de 1894 confería para siempre al rector mayor de los Salesianos y a sus sucesores la facultad de poder "válida y lícitamente erigir otras asociaciones del mismo nombre e instituto en todo lugar donde existan casas e iglesias de la Congregación y agregar las asociaciones erigidas a la citada Archicofradía”; dos años después, con el breve Sodalitas del 25 de febrero de 1896 concedía al rector mayor y a sus sucesores la facultad de “agregar a la misma Archicofradía” existente en la iglesia de María Auxiliadora en Turín, otras asociaciones del mismo fin y tenor en cualquier iglesia o diócesis donde fueran erigidas canónicamente”. Finalmente, la S. Congregación de los religiosos con rescripto del 31 de julio de 1913 concedía el privilegio de que el rector mayor pudiera erigir canónicamente las Asociaiones de los Devotos de María Auxiliadora también en las casas del Instituto de las FMA y agregarlas a la Primaria de Turín101.

 

                                                   (PIETRO BRAIDO, Don Bosco prete dei giovani nel secolo delle libertà, LAS, Roma 2003, Vol I pp. 526 - 528).